Space Beach

Cada vez que leo o escucho algo relacionado con playas artificiales cerradas, como el caso de la célebre Ocean Dome en Japón, tengo un reflejo de espanto. Jamás vi una ni de lejos por lo tanto entiendo que es una reacción conservadora ante la idea pretenciosa de querer replicar algo de tal magnitud natural. Luego del espanto hago un vínculo fantacientífico inmediato imaginando el uso del sistema en una potencial conquista espacial y la idea de que el desarraigo planetario sanaría creando reproducciones de lo que era grato en el lugar de origen. Después me entero del detalle de que la arena está hecha de polvo de mármol para evitar que se pegue al cuerpo y me vuelvo a horrorizar.

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